En el sector audiovisual, cada fotograma cuenta… también desde el punto de vista legal. Una obra cinematográfica o televisiva puede incluir elementos que, si no se gestionan correctamente, pueden dar lugar a reclamaciones, bloqueos en la distribución o incluso acciones judiciales. Por eso, el clearance legal es una etapa esencial en cualquier producción.
El clearance es el proceso de revisión legal de una obra audiovisual con el objetivo de detectar elementos protegidos por derechos de terceros (como obras musicales, marcas, obras artísticas o datos personales), verificar si dichos derechos están vigentes, y en su caso, obtener las autorizaciones necesarias para su uso legal.
Este trabajo incluye:
Si te interesa profundizar más sobre qué es el clearance y cómo se aplica en la práctica, puedes ver este vídeo explicativo: ¿Qué es el Clearance en el cine? – Vídeo de Elzaburu
https://www.youtube.com/watch?v=yMeC3Z38uM8
En el desarrollo de un proyecto audiovisual pueden confluir varios tipos de derechos. Los más habituales son:
Afectan a cualquier creación artística preexistente:
Matrículas, números de teléfono o documentos reales pueden considerarse datos personales. En Elzaburu siempre recomendamos evitar el uso de datos personales reales, ya que, aunque obtengamos la autorización del titular durante la grabación, pueden cambiar de titularidad posteriormente.
Especialmente relevante en producciones basadas en hechos reales, true crime o docu-realities, donde pueden aparecer personas identificables directa o indirectamente.
El clearance debe formar parte del proyecto desde el principio:
Este seguimiento permite minimizar riesgos legales, optimizar recursos y evitar costosos cambios a última hora.
Elementos que puedan estar protegidos por derechos de terceros (música, marcas, obras artísticas, datos identificativos, etc.) para determinar si necesitan contar con la preceptiva autorización o licencia.
Desde la concepción del guion. Cuanto antes se identifiquen los riesgos, más fácil será evitarlos y adaptar la producción sin costes añadidos.
Depende. Si no se hace un uso destacado o promocional de la marca, puede no ser necesario obtener autorización. Sin embargo, cada caso debe analizarse de forma individual.
Incluso los fragmentos breves requieren licencia en caso de no encontrarse en dominio público. La sincronización musical exige autorización del titular, salvo que la obra esté en dominio público o bajo licencia libre aplicable.
Aunque parezcan aleatorios, pueden considerarse datos personales. Por prevención, lo más recomendable es no utilizar datos reales.
Se pueden producir reclamaciones legales, bloqueos en la distribución, problemas con aseguradoras y pérdida de oportunidades comerciales.
No es un requisito formal por ley, pero sí es una práctica jurídica esencial. De hecho, muchas plataformas, distribuidores y aseguradoras lo exigen como parte del proceso de entrega.
Desde el Departamento de Media & Entertainment de Elzaburu, acompañamos a productores, plataformas y estudios en la identificación y gestión de todos los derechos de terceros involucrados en sus proyectos, minimizando riesgos desde el guion hasta el estreno. Nuestra experiencia combina conocimientos técnicos en propiedad intelectual, industrial y derechos de imagen con una comprensión práctica de cómo funciona una producción audiovisual.
Claudia Fernández, Asociada Junior del Área de Media & Entertainment de Elzaburu
La propiedad intelectual e industrial, aunque puede parecer un concepto abstracto o técnico, es una fuerza fundamental que impulsa la innovación y el desarrollo de numerosos sectores.
Este conjunto de derechos incluye diferentes formas de protección, como las patentes, que aseguran permiten a los inventores obtener la exclusividad sobre sus invenciones técnicas; los derechos de autor, que permiten a los autores proteger sus obras frente al uso no autorizado de terceros; y las marcas registradas, que identifican y distinguen productos o servicios, dotando a los titulares de una identidad única en el mercado.
También es importante saber qué son los secretos comerciales o secretos empresariales, que preservan conocimientos técnicos o científicos, datos empresariales o estrategias comerciales y de mercado claves para mantener una ventaja competitiva.
A través de algunas películas, observamos cómo el cine ha reflejado las complejas luchas por estas protecciones, desde disputas legales por derechos de autor y patentes, hasta los esfuerzos por establecer y expandir una marca en mercados competitivos.
Estas historias muestran los riesgos, el ingenio y la perseverancia necesarios para proteger una idea, además de evidenciar cómo estos derechos se convierten en una herramienta esencial para el éxito y crecimiento de las empresas en el competitivo mercado global.
Esta película española explora un futuro en el que la Inteligencia Artificial redefine el sistema judicial de nuestro país, cuestionando cómo las tecnologías emergentes deberían ser reguladas y qué papel jugará la Propiedad Intelectual en la protección y uso de estos algoritmos. Es una historia que plantea desafíos éticos y legales sobre el control de la IA en la sociedad.
«Air» nos muestra el icónico acuerdo entre un joven Michael Jordan, representado comercialmente por su madre, y Nike, que originó la famosa marca Air Jordan. Este film capta el momento en que el deporte y la industria de la moda se unieron para crear una marca que cambiaría la percepción de los artículos deportivos, destacando el poder de una marca bien posicionada en el mercado global.
Un thriller que explora la intrincada historia de cómo el videojuego Tetris, creado en la Unión Soviética, consiguió la licencia para ser comercializado en Occidente. La película ilustra las barreras políticas y legales que los creadores tuvieron que superar, mostrando la importancia de las licencias para llevar una idea innovadora al mercado internacional.
Este drama histórico retrata la feroz competencia entre Thomas Edison y George Westinghouse por el control del sistema eléctrico en Estados Unidos. Además de describir el avance tecnológico, la película refleja las estrategias comerciales y los derechos de propiedad industrial que dieron forma al sistema de suministro eléctrico tal como lo conocemos hoy.
Es la historia de Ray Kroc, creador de McDonald’s, la cual relata cómo un pequeño negocio de hamburguesas se convirtió en una de las franquicias más grandes del mundo. La película ilustra el poder de la expansión bajo una marca establecida, tocando temas como el uso de la propiedad industrial en la gestión de franquicias y la expansión global de una marca.
Inspirada en la vida de Joy Mangano, esta película cuenta la historia de cómo la innovación puede surgir en productos cotidianos. Con sus inventos de limpieza, Joy construye un imperio, destacando la importancia de proteger las ideas en todos los sectores, incluso en aquellos menos tradicionales, mediante patentes y derechos de diseño.
«Big Eyes» narra la lucha de Margaret Keane para reclamar la autoría de sus famosas pinturas, que durante años se atribuyeron a su esposo. La película muestra el lado humano y las consecuencias legales de los Derechos de Autor, evidenciando la importancia de la propiedad intelectual para proteger el legado creativo de los artistas.
Basada en hechos reales, esta película relata cómo un profesor de ingeniería crea y patenta un sistema de limpiaparabrisas y, posteriormente, se enfrenta a una batalla legal con la industria del automóvil, que utiliza el sistema sin su consentimiento. La historia destaca la importancia de la patente como herramienta de protección para los inventores, mostrando las dificultades de defender los derechos de propiedad industrial frente a grandes corporaciones.
En esta sátira clásica, un científico inventa un tejido que es prácticamente indestructible y que nunca se ensucia. Sin embargo, la industria textil conspira para evitar su fabricación, ya que podría acabar con sus negocios. La película aborda los desafíos a los que se enfrentan los inventores cuando sus ideas amenazan a los intereses comerciales establecidos, poniendo de relieve la influencia de la propiedad industrial en el mercado.
Este clásico del cine negro explora el peligroso comercio de penicilina falsificada en la Viena de posguerra, revelando los riesgos asociados con la falsificación y el comercio de productos farmacéuticos no autorizados. La trama expone la necesidad de la protección de marca y de las regulaciones para salvaguardar la salud pública y la propiedad industrial.
En definitiva, las películas nos ofrecen, así, una mirada única sobre cómo la propiedad intelectual e industrial no solo defiende los intereses de los creadores, sino que también fomenta la competencia justa, impulsa la economía y promueve el avance de la tecnología y la cultura.
Claudia Fernández, Abogada del Área de IP Media & Entertainment de ELZABURU